10 cosas que solo las madres de varoncitos entenderán

Hace algunos años, cuando mis hijos todavía eran un sueño inconsistente ante mis ojos, tuve una visión sobre lo que sería la maternidad. En esta visión, había helados y casas de muñecas, hora de lectura en el sofá, princesas de Disney y Dora La Exploradora, vestidos de punto y leggins de bolitas, trenzas y coletas, tiendas y mucha risa. Tenía tranquilidad, amor, alegría y, sobre todo, tenía PAZ.

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Pero entonces, tuve a mis hijos.

Parecerá cruel decir que toda aquella visión que tuve de la maternidad esfumó, pero… sí, mi visión de la maternidad se fue prácticamente al olvido.

¿Qué debía hacer yo con esas criaturas escandalosas y malolientes? Esas cosas que constantemente se mueven. Y escalan. Y Gritan. Y se pelean entre ellas. ¿Cómo podría yo, una mujer de extrema libertad, entender a esas criaturitas “quejumbrosas” capaces de orinar su propia cabeza?

Parecía una tarea imposible, pero aquí estoy para contar algunas cosas que aprendí después de 11 años criando a mis pequeños (Que en total son 3). Estoy segura de que este texto resultará muy familiar para todas aquellas madres de hijos varones.

1 – La Guerra de las Galaxias es una religión.

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No importa si eras fan de George Lucas antes de tener a tus hijos. Te aseguro que vas a entender perfectamente la diferencia entre Darth Vader y Darth Maul. Te enamorarás de Han Solo (o de la Princesa Leia). Inclusive llamarás a tú hijo, para su sorpresa, el “pequeño aprendiz Padawan”. Esa obsesión con todas las cosas de Star Wars llega lejos y pega fuerte. Afecta a la población masculina y no hay un antídoto contra eso. Tampoco una cura. Ni siquiera la Organización Mundial de la Salud alertar sobre el fenómeno. De modo que hazte un favor a ti misma y, si no puedes contra ellos, únete a la Fuerza.

 

2 – Los niños dan los mejores abrazos. (Esto aplica para ambos sexo)

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Y besos. Y se acurrucan tan bien. Cuando recibes el abrazo de un hijo, te olvidas de todo. No hay otro motivo. No hay nada más aconteciendo en toda tu mente. El cariño de los niños es simple. Garantizo que no hay nada más puro y noble en este mundo.

3 – Los pedos son graciosos.

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O por lo menos tus hijos creen que tienen mucho de hilarantes. Comenzarán a perfeccionar sus habilidades flatulentas a edades muy tempranas. Y cuanto más ruidoso, mejor. Cuando más hediondo, mejor y más divertido. Tu casa será ambientada con una sinfonía casi gloriosa de gases intestinales reproducidos por miles a lo largo del tiempo. Cierto día, en pleno estado de rendimiento por las peleas de los niños, terminarás por unirte a ellos. Ese día, izarás la bandera blanca de la rendición. La batalla acabó y tú perdiste. Entonces, ventosearás alegremente con ellos como si te hubieras unido a la manada.

4 – Todo se cubrirá de orina.

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De verdad, todo. La taza del baño, el piso, el tapete del baño – que deberá ser sustituido no menos de cuarenta veces durante la infancia del pequeño –, el borde de la bañera y la pared. Ocasionalmente, incluso la ventana del baño… aparentemente, atinar al sanitario es mucho más difícil de lo que sugieren las leyes básicas de la física y la gravedad.

5 – Cualquier cosa puede convertirse en un arma.

 

Irremediablemente intentarás inculcar actitudes pacificas en las etapas tempranas de tus hijos pequeños, pero la verdad es que los niños adoran las armas. Ni siquiera tienes que comprarle una pistola carísima; a la mínima provocación ellos pueden crear su propio fusil con cualquier cosa que tengan a la mano: un plátano, rollo de papel higiénico, el control de la tv, el dedo índice… en fin, incluso sus penes pueden convertirse en un arma – aunque, como ya se mencionó en el punto 5, tienen que mejorar su puntería –. Pasé años luchando contra esta actitud hasta que me di cuenta que es algo innato. Mediante los juegos de disparos y espadas – por raro que parezca, siento menos ansiedad cuando mi hijo imita a un espadachín que cuando imita a un pistolero –, los niños aprenden a relacionarse, a comprender el sentido de lo bueno y lo malo y a controlar sus impulsos agresivos. El juego es normal pero, obviamente, hablo con mis hijos del peligro que representan las armas reales. Y les enseño el respeto básico por la vida humana.

6 – Los niños son extremadamente activos.

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Desde el momento que salen de nuestro vientre y ven la luz, se apoderan del espacio donde se encuentran. Escalan los muebles. Se empujan unos a otros. Pelean sin motivo aparente, y un abrazo inocente entre hermanos puede transformarse en una catástrofe de un momento a otro. Perdí las cuentas de las veces que, en un único día, tuve que decir la frase: “Quédate quieto por un minuto hijo. Me estás colmando la paciencia”. A pesar de todo, esta presencia física activa es normal. Es la forma en que los niños se relacionan con el mundo. Incluso, los especialistas afirman que esto ayuda a crear relaciones positivas y a fomentar su inteligencia. Estoy convencida de que, basándome en esto, mis hijos se convertirá en un Albert Einstein y un Stephen Hawking, respectivamente.

7 – Lo niños no escuchan.

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De verdad, nunca escuchan. Mis cuerdas vocales inflamadas y mi voz ronca de fumadora empedernida son el testigo perfecto de que ni siquiera los gritos tienen efecto. Pero la verdad es que la culpa no es totalmente de ellos. Hay estudios que señalan que, al nacer, los niños vienen con una menor sensibilidad de escucha que las niñas, y que esta diferencia no hace más que crecer con el tiempo.

La audición de las pequeñas es mucho más sensible a los patrones del habla, haciéndose mucho más fácil para ellas escuchar lo que otros están diciendo. El cerebro de los niños desarrolla este talento con más lentitud que el cerebro de las niñas. }

Como consecuencia, puede ser que realmente no estén ignorando a su madre cuando alegremente dispersan sus Legos por cada centímetro de la sala. Aunque esto no calmará tu furia cuando llegues a pisar uno de los juguetes una y otra vez mientras lo llamas incesantemente. Una y otra vez… después de todo, es comprensible.

8 – Marvel vs DC Comics

Elige uno. ¿Cuál es el mejor? Tu hijo tendrá una preferencia muy definida y querrá saber tu opinión.

9 – La ropa tiene muy poco significado.

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Es verdad, las compras son mucho más fáciles con los niños que con las niñas. No les importa lo que van a vestir. Sin embargo, el problema de esto es que tu hijo destruirá sistemáticamente cada pieza de ropa que le compres. Cualquiera que sea. Desgastará todos y cada uno de los pantalones y pijamas. Habrá abundantes manchas de hierba, manchas de comida, manchas de lodo y manchas de origen inidentificable. Vas a llorar la pérdida de ese dinero que tan duramente habías ganado. Y no hay nada que puedas hacer para remediarlo, excepto aceptar el hecho de que mandar al demonio desnudo a la escuela es algo mal visto en la mayoría de las sociedades.

10 – Los niños aman de forma incondicional.

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Mi personalidad retentiva dice que sería mejor terminar esta lista con un número par, el 10, pero aún falta decir lo más importante que aprendí como madre de 3 niños. Ellos aman incondicionalmente. Aman descaradamente. Aman con todo su corazoncito.

Las consecuencias de dejar llorar a tu bebé

El dejar llorar a los bebes puede ocasionar graves lesiones cerebrales pudiendo impedir el correcto desarrollo de diferentes zonas importantes sobre todo la zona que se encarga de la parte emocional, esto lo sabemos con certeza gracias a la ciencia que desde hace unas décadas viene estudiando el cerebro de grandes y pequeños.

A continuación les dejo un extracto de una de las partes más impactantes del libro de la psicóloga clínica infantil y psicopediatra Rosa Jové “Dormir sin lagrimas” donde nos explica que ocurre en el cerebro del pequeño cuando tratamos de educarle dejándole llorar.

¿Qué ocurre cuando se aplican estos métodos?

Cuando dejamos a un niño solo en su habitación, sobre todo si es un bebé, se asusta, sus padres no están cerca y no sabe qué va a pasar. Ante esta situación de stress el cerebro responde liberando las hormonas del stress por excelencia que son la adrenalina y el cortisol. Estas hormonas impactan sobre áreas del cerebro que rigen las emociones a lo largo de nuestra vida y el lenguaje.

Como consecuencia los niños que no son atendidos lloran hasta que estas áreas se colapsan. Como el cuerpo no podría aguantar durante mucho tiempo esta situación, para contrarrestar se liberan una serie de sustancias (endorfinas, serotonina, opiáceos) que provocan una bajada del stress (recibe un chute de tranquilizantes naturales). Además cuando hay niveles altos de cortisol y de serotonina se produce el vómito involuntario, es falso que los niños se provoquen el vómito para llamar nuestra atención.

Por lo tanto si tenemos en cuenta que para el niño la hora de dormir había llegado y probablemente haya pasado, que lleva llorando mucho rato y está agotado y además acaba de recibir un “chute” de opiáceos, es normal que caiga rendido y se duerma, pero no porque haya aprendido nada, simplemente está auto drogado. Esta es la base de los métodos conductistas, provocar un shock neuroemocional en el niño y precisamente por eso funcionan mejor cuanto más pequeño es el niño porque más miedo tienen.

¿Qué secuelas quedan a corto y largo plazo?
El niño aprende que nadie le va a hacer caso, que sus necesidades no merecen ser atendidas y por eso dejan de llorar, pero no porque no necesiten a sus padres. El hecho de colapsar repetidamente la amígdala puede provocar niveles anormales de serotonina y esto se relaciona con depresión, violencia, baja autoestima, ansiedad, síndrome de estrés postraumático.. Además los niveles altos y mantenidos de cortisol pueden ser tóxicos para el cerebro llegando incluso a provocar pérdida neuronal.. Por otra parte estos niños aprenden a dormirse con un chute de opiáceos y serotonina y seguirán necesitando esta dosis par dormir.

Suelen ser niños que necesitan estresarse para provocar el subidon de adrenalina y el posterior subidon de serotonina y opiáceos. Asocian dormir con estrés mientras que un niño acunado, atendido, asocia dormir con relax y a la larga sabrá dormir solo. Rosa Jové “Dormir sin lagrimas”.

La conclusión inicial que se extrae de lo comentado por Sue Gerhardt es que “hay que ocuparse de los bebés”, ya que “no (les) logramos dar suficiente importancia”. Hacemos caso de los consejos que nos incitan a descuidar los llantos de los bebés, a hacerles esperar para que aprendan “que en la vida no lo van a tener todo”. Lo hacemos pensando que les estamos educando y haciendo un bien, creando a una persona con fuerza psíquica suficiente para luchar contra los pormenores de la vida, contra las dificultades de la edad adulta.

El problema es que estamos anticipando los hechos y estamos creando problemas e insatisfacciones a unas personitas que no están preparadas para gestionarlas y superarlas. En resumen, dejando huella en esta primera infancia que “es en realidad la base de la salud mental”.

Los bebés nacen con un cerebro inmaduro por cuestiones de espacio. De esperar más tiempo a que ese cerebro estuviera totalmente maduro la cabeza de los bebés no pasaría por el canal del parto. Es por ello que debe madurar en el exterior, creando nuevas conexiones y creciendo con las vivencias que les aportemos, y lo hace además “a la mayor velocidad de crecimiento que jamás alcanzará. ¡Dobla su tamaño!

”Entre los muchos sistemas que se desarrollan desde el nacimiento hasta los dos años están “los que utilizamos para gestionar nuestra vida emocional: la respuesta al estrés, por ejemplo”. Por lo tanto, dado que el cerebro está inmaduro “lo importante es que el bebé no se estrese demasiado. Los bebés no pueden gestionar un estrés excesivo. No pueden deshacerse de su propio cortisol.”

¿Y qué es eso del cortisol?

El cortisol es una hormona que se segrega en situaciones de estrés. Para que una persona esté emocionalmente estable, debe tener un nivel de cortisol equilibrado. Los bebés no saben qué hacer con él, por tanto, cualquier cantidad de cortisol superior a la que deberían tener es un exceso de estrés que no saben eliminar. El exceso de cortisol activa la amígdala del cerebro, que es el órgano encargado del control de las emociones, emitiendo una señal de alarma de que algo no va bien.

Si un niño crece con una cantidad de cortisol constantemente elevada, porque le dejan llorar mucho o porque se estresa con facilidad, la amígdala se acaba acostumbrando a ese cortisol sobrante (algo así como cuando oímos un reloj en una habitación y acabamos por no oírlo) y deja de emitir la señal de alarma. Al no haber alarma el cerebro no ofrece una respuesta de gestión a ese estrés y el individuo acaba por no saber manejar esas situaciones que le generan ansiedad.

La pregunta del millón, ¿Se les deja llorar a los niños o no?

No, si el llanto es fruto de una situación estresante y se puede evitar. Me explico. Los niños lloran por muchas cosas, porque tienen hambre, sueño, porque se caen al suelo, porque un ruido les asusta, porque… No todas las situaciones les producen estrés o miedo, pero sí algunas de ellas. Hay niños a los que dejarles en la cunita solos no les produce ningún miedo o estrés y por tanto no lloran. Hay otros en cambio que se sienten solos, sienten miedo, y lo viven como una situación estresante, y lo expresan mediante el llanto. Hay niños que se sienten estresados a la mínima y que lloran a menudo, y hay otros que pese a estar sólos o sentirse solos, tienen más tolerancia al estrés y no lo manifiestan. Todo depende del niño y repito de nuevo la frase de Sue Gerhardt: “lo importante es que el bebé no se estrese demasiado.”

¿Y como saber qué estresa a un bebé?

Los niños entienden muy poquitas cosas de lo que les rodea y por eso nosotros somos sus brazos, sus piernas, sus oidos, sus ojos y su rincón de tranquilidad cuando los cogemos en brazos. “A los bebés les resultan estresantes cosas relativamente pequeñas. Por ejemplo, para un bebé estar lejos de su cuidador durante demasiado tiempo es muy estresante, ¡porque le va en ello la supervivencia! Un bebé no sabe si sobrevivirá o no: necesita a alguien que le cuide.

”Pero si lo cojo mucho en brazos o estoy todo el día por él, se va a malcriar” ¿no?

Sue Gerhardt comenta que “los niños que tienen unos vínculos afectivos seguros funcionan mejor en la escuela, su rendimiento es superior en todos los aspectos. El tacto está resultando muy importante para el desarrollo. Así que hay que sostener en brazos al bebé, llevarlo a los sitios, tocarlo… todo lo que genere placer, de hecho; porque las pruebas parecen demostrar que las sustancias bioquímicas relacionadas con el placer y con todo lo que genera placer realmente ayudan a que se desarrollen las funciones superiores del cerebro.”

Qué pasa cuando el test de embarazo te da NEGATIVO, pero tú sientes que estas EMBARAZADA

9 de cada 15 mujeres reciben un falso negativo y luego se enteran que sí están embarazadas. ¡Descubre qué hacer!

Algo que viví con mi segunda hija. El test de embarazo me daba negativo, pero yo parecía ser la única que podía ver la segunda línea en la ventana del positivo que confirmaría mi sensación de que estaba embarazada; nueve meses después, ella, mi hija más pequeña nació.

Iremos paso a paso cubriendo todo lo que tu cuerpo va a ir experimentando durante un ciclo, y te explicaremos por qué a veces los negativos, son falsos, y luego de que lloraste por pensar que no estabas embarazada, descubres que en realidad vas a ser mamá.

¿Por qué los test pueden arrojar un FALSO negativo?
Hay varias razones por las que esto puede pasar, e intentaremos cubrirlas a todas o a la gran mayoría. Según el Dr. Edward Kulich, de Pregnancy Center, estas son las razones:

1. Perderse la reacción del test por no seguir las instrucciones
Con la ansiedad a mil por hora, y los deseos de ser madre, es muy común no leer las instrucciones del test de embarazo, ocasionando una lectura errónea.

“Es muy importante que sigas las indicaciones del test de embarazo al pie de la letra. En estas encontrarás cuánto tiempo debes esperar para leer el resultado – esta es la reacción y el tiempo que tarda el test en reaccionar con la muestra de orina que usaste”, explica Kulich.

Si demorás demasiado en leerlo o, lo levantas haciendo que la orina tenga mayor dificultad en subir por la parte absorbente del test, es muy probable que no obtengas un resultado verdadero.

2. Usar el test mucho antes de la fecha en la que tendrías que tener el periodo
Por la ansiedad, es muy común que comencemos a usar los test de embarazo muy temprano. Sin bien, hay test de embarazo que promocionan que comienzan a detectar la presencia de la hCG hasta 4 ó 5 días antes del período, esto no depende del test, sino de cada caso en particular y de cuándo se produjo la implantación.

La hCG, no comienza a segregarse hasta que la implantación se ha producido, y la implantación puede tomar lugar entre 5 y 10 días después del día de la ovulación y concepción.

Al principio los niveles de la hCG son muy bajos, y si bien se multiplican exponencialmente a medida que el embarazo progresa, puede ser que si tu implantación tomó lugar 10 días después de tu ovulación, suponiendo que esta sucedió el día 14 en un período regular de 28 días, entonces la hCG no estará presente hasta el día 24 de tu ciclo. Así que si comienzas a usar los test muy temprano, puedes obtener un falso negativo.

3. Usas menos orina de la necesaria o muy diluida
Si tu período está tarde, es muy probable que si estás embarazada, a estas alturas el test te dará positivo, pero si aún faltan unos días para saber si tendrás o no un retrazo, entonces necesitas la mayor concentración de hCG posible.

Para evitar un falso negativo, debes asegurarte de usar la primera orina de la mañana, simplemente por que esta tendrá una mayor concentración de la hormona del embarazo y asegúrate de seguir las instrucciones de cuánta orina debes usar. Si usas muy poca te perderás la hormona, y si usas demasiada, puede que diluyas el químico que usan los test para que reaccione ante la presencia de hCG.

IMPORTANTE
Según un estudio publicado en Londres, los resultados negativos que son falsos, son más comunes de lo que piensas. De acuerdo con este estudio, 9 de cada 15 mujeres reciben un falso negativo.

Si tú recibiste un negativo, tu periodo no ha comenzado y sientes que puedes estar embarazada, prueba repitiendo el test unos días más tarde, o mejor aún saca un turno con tu médico y ellos a través de un análisis de sangre pueden saber con mejor precisión si estás o no embarazada.

Errores de una mamá primeriza

El 99.9% de las madres primerizas pueden cometer errores por falta de información o por exceso de celo. Te contamos algunos de los errores más comunes.

Despertar al niño para que coma
Los bebés se despiertan cuando tienen hambre y por lo general, no es necesario interrumpir su sueño. Si no se ha despertado, déjale seguir durmiendo. Los especialistas recomiendan que los bebés coman cada 3 horas en sus primeras semanas de vida, esto no quiere decir que haya que despertarlos de su plácido sueño para alimentarse.

Comparar al bebé con otros
No se debe comparar a un niño con otro. Cada uno se desarrolla a su ritmo y siempre que estén en un rango que se considere normal, no hay por qué preocuparse.

En las revisiones médicas, el pediatra será el encargado de verificar si el bebé se desarrolla con normalidad; así que no compares tu experiencia con la de otras madres, cada una vivirá de forma diferente el crecimiento de hijo.

Presa del pánico ante cualquier cosa
Muchas madres exceden su reacción con los vómitos o regurgitación del niño. El bebé por lo general percibe todos los sentimientos y estados de ánimo de su madre, la ansiedad y los nervios pueden poner más nervioso y agitado al niño. Trata de hacer todo con calma y sin sobresaltos.

Esterilizar todos los utensilios del bebé hasta que haya cumplido el año.
La higiene en los bebés es primordial en las primeras semanas de vida, pero no te obsesiones con ella. Intenta que sus objetos estén limpios para que el bebé entre en contacto con un número determinado de bacterias que le ayuden a desarrollar sus propias defensas, pero no las suficientes como para que le provoquen una infección.

Abrigarlo demasiado: Los bebés cuando están en sus primeras semanas de vida tienden a enfriarse con facilidad y si los abrigas de más, sudan mucho.
Mantener equilibrada la temperatura de su cuerpo es la clave de todo. Podrás darte cuenta si tiene frío por medio de sus manos y pies comprobando la temperatura o si están un poco amoratados. Si suda por la parte del cuello y la cabeza es porque tal vez esté muy abrigado y tenga calor.

Imponer el régimen de silencio cuando duerme de día
Al cumplir mes y medio, el patrón de sueño del niño empieza a reconocer los ciclos de luz-oscuridad y está dispuesto a dormir más tiempo por la noche. Por eso, el bebé debe habituarse a los ruidos cotidianos del hogar durante las siestas para saber cuándo es de día. Por otra parte, si hay un silencio absoluto cuando el niño duerme, cualquier ruido lo sobresaltará y despertará.

Bañarlo todos los días
Los médicos pediatras afirman que bañar a los bebés dos o tres veces a la semana es suficiente. Si después de cada cambio de pañal, le limpias bien el pompis con toallitas húmedas o una esponja y le lavas sus manitas, no es necesario usar la bañera a diario, y menos usar jabón aunque sea para piel suave.

No dejar que nadie lo toque o lo cargue
Es muy común en todas las madres primerizas y no tan primerizas temer a que alguien enfermo contagie al niño si le besa o le toma en brazos. Sin embargo, es de sentido común saber que si alguien está enfermo, no debes llevar cerca de esa persona al pequeño para evitar posibles contagios.

No aprovechar las horas de sueño del bebé para dormir una pequeña siesta.
Este es un error muy común en las madres primerizas. Estas, por lo general prefieren adelantar tareas del hogar o trabajos pendientes mientras el bebé duerme, solo que en pocas semanas la mayoría se dará cuenta de lo cansadas que están. Se estima que las madres primerizas pierden entre 400 y 750 horas de sueño durante el primer año de vida del bebé.

Cortarle el pelo para que crezca más fuerte
No se recomienda cortar el pelo del bebé sino luego del primer año de vida. La creencia de que el cabello le crecerá más fuerte es todo un mito, ya que el pelo nuevo será igual.

Por otro lado, si el bebé es muy pequeño puede perder calor por la cabeza. La textura, color y tipo de pelo no será definitivo hasta que tenga un año de edad y vendrá determinado principalmente por su herencia genética.

La increíble colección de fotos y vídeo de los nacimientos más espectaculares

Leilani Rogers, una fotógrafa especializada en partos y lactancia de Austin, Texas,  aquí nos muestra unas cuantas fotos del parto , para ser más concretos catorce, que pueden resumir perfectamente lo increíble que es un parto tanto para la madre como para el padre y el bebé.

1. Todos ayudan
En este parto hasta la hija mayor quiso echar un mano. Fue donde su madre estaba dilatando y quiso ayudarla de algún modo. Para la mamá fue un gesto precioso, muy reconfortante, y una muestra de amor de su hija, ayudándole a traer a su hermanito a casa.

2. La emoción de nacer, también con cesárea
Esta foto es de la primera vez que Leilani pudo entrar a un quirófano para fotografiar un nacimiento por cesárea. Hasta entonces no se lo habían permitido y muchos clientes se habían quedado sin un recuerdo del nacimiento de su bebé. Y es que no deja de ser eso, el nacimiento de un bebé, igualmente emocionante, por ser sus primeros segundos en la vida, su llegada al mundo, la culminación de una espera de 9 meses, el poder por fin abrazarle.

3. Otro dedito para aferrarte mejor al de mamá
Es una condición rara (la polidactilia) que se interviene eliminando el dedito sobrante, pero este bebé nació con 6 dedos en una mano, sorprendiendo a todos los presentes, para sujetarse mejor al dedo de su madre.

4 y 5. Por fin ya estás aquí

Una de esas imágenes que no necesitan muchas palabras para describirlas. Emoción, dolor, amor, cansancio, esperanza, felicidad. Debe ser uno de los pocos momentos de la vida en que todas esas emociones, y más, se conjugan en un solo instante.

Y esta, exactamente lo mismo. Hasta el padre, con lo poco que se le ve, está mostrando su emoción por el momento.

6. Bienvenido, bebé
No sabes mucho de este mundo. Acabas de llegar. Sufrirás en muchas ocasiones por no saber qué pasa y llorarás por no saber cómo pedirnos lo que necesitas. Pero tranquilo, porque igual que ahora, en nuestros brazos, estarás bien, y porque haremos lo posible y lo imposible por llenarte de calor y de amor para que tu vida sea lo más feliz posible.

7. Bañándonos juntos
Dicen que los baños florales son muy relajantes por el olor que desprenden las flores, y que además ayudan a sanar el periné de la mujer en las 24 o 48 horas tras el parto. No sé si esto es cierto o no, pero un baño tranquilo en el agua con la temperatura adecuada puede ser muy agradable tanto para la madre como para el bebé, que le hace sentir de nuevo como cuando estaba en el útero, flotando en el líquido amniótico.

8. Naciendo en el hospital
Y pariendo en el hospital. Para algunas personas parece más frío o más distante que un parto en casa, pero no deja de ser (o debería ser) el momento en que el bebé pasa rápidamente del útero de la madre a su pecho, con un profesional como intermediario. Los brazos de la madre lo dicen todo, esperando a abrazar por fin a su bebé.

9. Papá, mamá y tú
Pocos niños, pocas personas, pueden decir que llegaron al mundo de las manos de su madre y de su padre, que fueron ellos los primeros en cogerle y los encargados de darles la bienvenida al mundo. Este bebé sí podrá hacerlo.

10. “Sé que tú puedes”
En este caso no hablamos de una mamá con su matrona, sino de una mamá con su pareja, que además es doula, y de un trabajo de parto que duró nada menos que 35 horas. Pero hablamos de lo mismo, de una mujer que por momentos tiene ganas de tirar la toalla y rendirse y de alguien que le anima, le apoya y le ayuda a seguir adelante: “sé que tú puedes”, “lo estás haciendo genial”, “es increíble ver la fuerza que tienes”, “tu bebé tiene mucha suerte”, “bravo”,…

11. El cordón que aún nos uneEse increíble momento en el que el bebé acaba de nacer y aún está unido a la mamá por el cordón. Son dos personas diferentes, pero a la vez siguen siendo una, porque el cordón sigue latiendo y el bebé sigue recibiendo alimento de mamá. Solo dura unos instantes, pero no parece fácil de olvidar.

12. Los dos, en paz
Mamá en paz con su bebé, felicidad plena, por fin juntos, el amor más grande que existe en el tamaño más pequeño, el del cuerpecito de un bebé. Y él en paz también con mamá, feliz y tranquilo en sus brazos, sin necesitar nada más que su calor, su olor y su cariño.

13. Nosotros también sufrimosObviamente no en primera persona del mismo modo que el bebé y la mamá, pero sí por ellos. En esta imagen el papá decidió que era buena idea rezar por su mujer, buscar algo a lo que aferrarse para sentir que hacía algo por ella, por los dos.

14. La increíble placenta
Una de las protagonistas de todo, y la que menos cariño recibe en la ecuación. Es la encargada de cuidar y alimentar al bebé durante todo el embarazo y también merece su reconocimiento.

Por eso, supongo, los maorís la tienen en gran aprecio y la llaman del mismo modo que llaman a la tierra, además de enterrarla en ella, como devolviéndola a la Madre Tierra.

LA BONITA RESPUESTA DE UN PADRE A SU MUJER CUANDO ELLA LE DIJO “ESTE NO ES EL CUERPO DEL QUE TE ENAMORASTE”

Tras convertirnos en madre, el cuerpo de la mujer no vuelve a ser el de antes. Es uno de los cambios que nos trae la maternidad y debemos aprender, poco a poco, a aceptarnos y querernos en ese nuevo cuerpo. No quiere decir que haya que abandonarse, en absoluto, sino asumir el cambio que se ha producido y buscar la manera de empezar a sentirte cómoda en tu piel.

Laura Mazza, madre de dos niños y autora del blog Mom to the runcompartió en su perfil de Facebook un conmovedor mensaje de aceptación sobre su nueva imagen a raíz de una conversación que tuvo con su marido. Ella le dijo, destrozada, que ya no tenía el cuerpo del que él se había enamorado y su marido le dio las más bonita de las respuestas.

“Este no es el cuerpo del que te enamoraste”. Le dije. El cuerpo del que se enamoró era tonificado, tenía músculos, no había estrías en mi barriga, ni en mis pechos, mi tripa no tenía separación muscular. El cuerpo del que se enamoró cabía en vaqueros apretados, podía entrar en una tienda, comprar cualquier tamaño y salir, sabiendo que me iría bien.

Mi cuerpo de ahora no podría comprar en esas tiendas, ni usar leggings. Su cuerpo se mantuvo igual, pero el mío cambió en todos los sentidos. No es justo. Me quedé frente a él, agotada y rota, las lágrimas brotaron de mis ojos, “este no es el cuerpo del que te enamoraste”.

Él dijo: “Tienes razón, no es el cuerpo del que me enamoré. En cambio, es un cuerpo que permitió crecer a nuestros hijos, alimentó a nuestros hijos, consoló a nuestros hijos, creó vida. Me enamoro de tu cuerpo cada día. No sabía qué era el amor hasta que vi este cuerpo y descubrí todo lo que podía hacer, así que gracias. “

No te avergüences de lo que tienes, o de cómo luce tu cuerpo de mamá, hay mucho tiempo para renunciar a las tartas en el futuro, por ahora, disfruta de los momentos que tienes, y disfruta del hecho de que has hecho algo que vale la pena. Cada estría y cada hoyuelo. Si necesitas un recordatorio, esto es todo, este cuerpo que tienes ahora, vale cada poco de amor y más.

La aceptación de la propia imagen
Durante el embarazo el cuerpo de la mujer experimenta una gran transformación, tanto física como emocional. Después de tener hijos, la mayoría de las mujeres quedan con estrías, unos kilos de más, caderas más anchas, pechos más caídos y barrigas más abultadas. También hay quienes vuelven a la silueta que tenían antes de dar a luz, y algunas transforman su imagen para conseguir el cuerpo que siempre habían deseado.

La belleza está en todos esos nuevos cuerpos, porque son cuerpos que han gestado y dado vida a un ser humano, tu hijo, lo más maravilloso que un cuerpo puede hacer. Y, además, si tu pareja también lo ve así, el proceso de aceptación es mucho más fácil.