Episiotomía ¿Cuádo debe realizarse?

Una episiotomía es una técnica médica que se realiza ocasionalmente en algunos partos. Se trata de hacer una incisión en el perineo (parte del cuerpo entre la vagina y el ano) para facilitar la abertura vaginal y con ello la salida del bebé.

Aunque tradicionalmente era un método prácticamente rutinario, actualmente es una técnica utilizada únicamente de forma puntual.
Los profesionales de FIV-Recoletos nos informan de cómo se lleva a cabo la episiotomía, cuándo se debe realizar y otros detalles relacionados.

¿Episiotomía en todos los partos?
Hace algunos años, la mayoría de ginecólogos y obstetras hacían episiotomías para evitar desgarros de la zona vaginal y acelerar el parto. Se pensaba que este corte evitaba complicaciones por ser mejor que un desgarro espontáneo.

Facilitar la salida del bebé
No obstante, hoy en día esta creencia ya no es generalmente defendida y por tanto la realización de episiotomías se ha visto reducida en los últimos 20 años. La razón principal de ello son los resultados de una gran cantidad de estudios científicos que analizan los beneficios y riesgos de esta técnica.

A raíz de los resultados de estos estudios, la Asociación Americana de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés) así como otros organismos como la OMS (Organización Mundial de la Salud) manifiestan su rechazo de realizar la episiotomía de forma rutinaria y recomiendan que se aplique únicamente en casos determinados.

Las investigaciones al respecto asocian el uso restrictivo de la episiotomía a un menor trauma perineal post-parto, menor necesidad de sutura y menos complicaciones en comparación con el uso rutinario. Sin embargo, el uso de forma restrictiva se relaciona con mayor trauma perineal anterior.

No hay especiales diferencias en relación al dolor o el trauma perineal o vaginal severo.

¿Cuándo se recomienda la episiotomía?
Se recomienda practicar la episiotomía cuando el obstetra, bajo su criterio médico, lo considere necesario.

Normalmente se realiza en partos que presentan dificultades como por ejemplo en partos de bebés muy grandes, bebés en posición de nalgas, partos que necesitan instrumentos especiales para sacar al bebé, etc.

También se aconseja en caso de sufrimiento fetal o desgarros de tercer y cuarto grado mal curados.

Indicaciones de la episiotomía
Cuando el ginecólogo decide que va a realizar la episiotomía, justo antes del parto y en el momento en que la cabeza del bebé empieza a asomar, se insensibiliza la zona mediante inyección. Si la mujer se ha puesto al epidural esto no es necesario.

Una vez “dormida” la zona, se realiza el corte quirúrgico que luego será cerrado con puntos reabsorbibles.

Tipos de episiotomía
Dependiendo del lugar concreto donde se lleve a cabo el corte, distinguiremos:

Episiotomía vertical:la incisión se realiza en línea recta desde la vagina y en dirección al ano sin llegar a éste. La perdida de sangre y la dispareunia con este tipo de corte es menor y la cicatrización es algo más fácil. No obstante, la probabilidad de desgarro del esfínter anal y rectal puede aumentar.

Episiotomía medio-lateral: el corte va desde la horquilla vulvar hacia abajo, con un ángulo de 45 grados hacia el lateral. Permite un buen espacio vaginal para la salida del bebé y menor probabilidad de desgarro, aunque puede tener mayor riesgo de hemorragia. La cicatrización es más lenta y puede causar dispareunia durante varios meses.

Episiotomía lateral: el corte es perpendicular a la dirección del ano. Actualmente se practica en muy pocas ocasiones.

Tras la episiotomía se recomienda lavar la zona genial con agua y jabón de forma diaria pero sin excesos y manteniendo la zona lo más seca posible, evitando el secado de arrastre.

Lleva ropa ancha y de algodón también suele ser aconsejable, así como esperar cerca de seis semanas para usar tampones y tener relacione sexuales.

La colección de fotos y vídeos de los mejores partos y nacimientos del 2017

El concurso internacional Birth Becomes Her Photography Contest premia todos los años las mejores fotos sobre nacimientos, lactancia, posparto, parto y maternidad. En 2017 participaron 966 imágenes. Estas fueron las 20 mejores elegidas por un jurado de 16 expertos. También te mostramos el hermoso vídeo realizado por birth becomes her dedicado a todas las madres del mundo.

Birth Becomes Her Photography Contest 2018 finalistas

“Puño en alto para la mamá” obtuvo el segundo puesto general en el concurso (Neely Ker / Estados Unidos)

Éxito (NEO Photography / Uruguay)

Éxito (NEO Photography / Uruguay)

En ninguna parte y en todas (Rebecca Coursey / Estados Unidos)

En ninguna parte y en todas (Rebecca Coursey / Estados Unidos)

Tres almas pariendo como una (Esther Edith / Estados Unidos)

Tres almas pariendo como una (Esther Edith / Estados Unidos)

Medio nacimiento (Brisbane Birth / Estados Unidos)

Medio nacimiento (Brisbane Birth / Estados Unidos)

Transición a la Tierra (

Transición a la Tierra (Caroline Devulder / Bélgica)

Revuelto (

Revuelto (Christina Benton / Estados Unidos)

Nacimiento vaginal después de cesárea (

Nacimiento vaginal después de cesárea (Veronika Richardson / Estados Unidos)

Al alcance (Cory Janiak / Estados Unidos)

Al alcance (Cory Janiak / Estados Unidos)

Atrapado entre dos mundos (Dominique Lamontagne /Canadá)

Atrapado entre dos mundos (Dominique Lamontagne /Canadá)

Renacimiento

Renacimiento (Lacey Barratt / Australia)

Esta es la forma como se ven las diosas (Jen Conway / Estados Unidos)

Esta es la forma como se ven las diosas (Jen Conway / Estados Unidos)

El amor de una madre (

El amor de una madre (Vanessa Mendez / Estados Unidos)

Mantenerse a flote

Mantenerse a flote (Melissa Benzel / Estados Unidos)

Un silencio cayó sobre la multitud

Un silencio cayó sobre la multitud (Gabriella Hunt / Estados Unidos)

Posparto sin censura

Posparto sin censura (Austin Birth / Estados Unidos)

Tranquilidad

Tranquilidad (Veronika Richardson / Estados Unidos)

Antes del corte (Laura Cate / Estados Unidos)

Lo más parecido a un parto vaginal: así asoma la cabeza del bebé en una ‘cesárea humanizada o respetada’ (vídeo)

De qué trata la cesárea humanizada o respetada

Cada parto es un momento único e irrepetible: mamá y bebé finalmente tienen la oportunidad de entrar en contacto, piel con piel. De reconocerse después de tantos meses de espera. ¿Te van a realizar una cesárea? Eso no tiene porqué romper el encanto del primer encuentro.

Si hasta hace algunos años a las madres, que eran sometidas a una cirugía para dar a luz, las separaban de sus hijos; hoy las cosas han cambiado gracias a la cesárea humanizada que respeta el derecho que asiste a ambos de estar juntos.

Toda mujer ansía disfrutar de la maternidad desde el momento del alumbramiento. Y es lo que se permite en los centros hospitalarios donde se ha humanizado este procedimiento quirúrgico para asegurar el bienestar tanto de la parturienta como del neonato que podrá ser amamantado durante la primera media hora después de su nacimiento.

Si te vas a someter a una cesárea, y si no te impresiona ver tu vientre abierto; puedes pedir que la cortina no sea un impedimento para ver el nacimiento a fin de que disfrutes ese momento inolvidable. Solicita estar menos sedada: a muchas mamás que les muestran a sus hijos, en la sala de parto, luego no lo recuerdan por los efectos de la anestesia.

Debes tener un brazo libre de la vía venosa para que puedas abrazar a tu hijito (que te lo pongan sobre el pecho cerca de tu corazón), así se sentirá protegido. Esta novedosa práctica ya se pone en marcha en muchos países, desde hace varios años. Ejemplo de ello es el programa de cesáreas humanizadas que, desde 2016, puso en marcha el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro, en Madrid.

Actualmente, cientos de mujeres son sometidas a cesáreas para tener a sus bebés. Lamentablemente, todavía en esta época, muchas madres son separadas de sus hijos tras el alumbramiento.

Es importante que mamá no esté sola en la cesárea

Lo ideal es que papá presencie la llegada de su hijo a este mundo; pero, de no ser posible, se debe permitir que una persona allegada a la familia acompañe a mamá para que no se sienta sola. Esto contribuye a que baje su nivel de estrés.

Está demostrado que las mujeres sometidas a cesárea son más propensas a sufrir depresión posparto. El contacto piel a piel, antes de llevarse al neonato para limpiarlo y revisarlo, regula su temperatura y el ritmo cardíaco del bebé que deja de llorar al escuchar la voz de mamá quien también se sentirá feliz y tranquila.

Muchas veces, por las condiciones físicas de la madre, el médico determinará si la cesárea es inminente. En vista de que se trata de una cesárea programada, todo lo concerniente al parto se puede organizar mejor. Si, inesperadamente, el obstetra anuncia la cirugía, y no hay tiempo para preparar lo concerniente a una cesárea humanizada, sí se puede conseguir que el nacimiento sea mucho más amable.

Un derecho que otorga la ley

En España, hay una red de mujeres y profesionales que han puesto al alcance de las madres material audiovisual y artículos científicos de actualidad. Se trata de la Asociación de Usuarias y Profesionales de Servicios de Salud Materno Infantil El Parto es Nuestro. Su objetivo es brindar apoyo psicológico y legal a las mujeres que han sufrido cesáreas y partos traumáticos.

A qué tienes derecho:

A conocer toda la información acerca de la finalidad y la naturaleza de cada intervención, sus riesgos y sus consecuencias.

Las intervenciones deben ser aceptadas por la parturienta, la ausencia de consentimiento informado es en sí un daño moral indemnizable. Se trata del derecho a decidir sobre la propia salud y el propio cuerpo.

El derecho a elegir el tipo de atención que desean las mujeres puede plasmarse en un documento conocido como Plan de Parto, que se presenta al hospital con antelación para su incorporación al historial médico.

Aunque la presencia de un acompañante, durante la dilatación y el parto, no figura en la carta de derechos de los pacientes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) contempla esta posibilidad en aras del bienestar psicológico de la madre (reconocido en la Conferencia de Pekín).

Tus derechos, y los de tu bebé, están contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la reciente Ley básica reguladora de la autonomía del paciente (LBRAP) que te otorga derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

Finalmente, en la Carta de los derechos del niño, redactada por el Parlamento Europeo (1986), se establece el derecho del niño a permanecer acompañado por sus padres el máximo tiempo posible.

Prepárate para conocer a tu bebito rápidamente, sin duda será el momento más especial de tu vida.

 

10 grandes diferencias entre el parto natural y una cesárea

Muchas mujeres se preguntan si deben optar por un parto natural o por una cesárea para el nacimiento de su bebé. Aunque un parto natural suele ser más seguro para la mamá y para el bebé, existen casos en que es necesario que el bebé nazca por cesárea.

Tanto con el parto natural como con el parto por cesárea, el objetivo de ambas intervenciones es conseguir dar a luz a una nueva vida, sin embargo, presentan importantes diferencias en su desarrollo.

El parto natural es un procedimiento médico que consta de tres etapas. La primera etapa del parto natural es denominada de dilatación. En ella el cuello del útero debe dilatarse al menos 10 centímetros para que se inicie la segunda fase.

En estos momentos, comienzan las contracciones, momento del parto natural en el que la mujer y los médicos deben lograr aplicar una presión que ayude al bebé a salir por el cuello del útero de la madre.

La última fase es denominada alumbramiento, se trata del momento en el que se expulsa la placenta del cuerpo materno, junto con las membranas que forman la bolsa de líquido amniótico.

El parto por cesárea, sin embargo, es una intervención quirúrgica mediante la que se intenta extraer al bebé por el abdomen de la mujer, tras comprobar complicaciones para el desarrollo normal de un parto natural.

En el parto por cesárea se procede cortando capas de tejido hasta llegar al útero, para posteriormente extraer al bebé y la placenta. Es un proceso actualmente sin apenas más riesgos que los de cualquier intervención rutinaria, sin embargo sí conlleva un mayor sangrado en la operación, así como una rehabilitación más costosa que en el parto natural.

10 grandes diferencias entre el parto vaginal y la cesárea

-Las cesáreas por lo general son programas, mientras que el parto natural no se sabe cuando ocurrirá.

– En cuanto al dolor. Con la operación quirúrgica, a diferencia del parto vaginal, la dilatación no se produce y el dolor no está presente. En general, se efectúa con anestesia espinal, que, en pocos minutos, provoca un bloqueo tanto sensorial como motor de la zona que va desde 10 cm por encima del ombligo a las extremidades inferiores, si bien permite mantenerse despierta.

El efecto de la anestesia dura entre una hora y una hora y media, y es necesario introducir a la mamá un catéter vesical, porque no se advierte el estímulo de la orina. En las 24-48 horas posteriores, el dolor todavía se controla con analgésicos y antiinflamatorios por vía endovenosa.

-La cesárea es una cirugía, mientras que el parto vaginal es un proceso natural.

-La cesárea tiene un tiempo estimado, mientras que el parto vaginal puede durar 14 horas o más.

-Con una cesárea la recuperación es más lenta que el parto vaginal.

– El tipo de experiencia. En el quirófano, la mamá no puede hacer otra cosa que delegar el nacimiento en el personal sanitario, lo cual no sucede en un parto vaginal. A diferencia de otros tiempos, cuando se administraba anestesia general, hoy en día, se puede asistir al nacimiento y ver al bebé nada más nacer (a veces, incluso la presencia del papá es posible, si el hospital o la clínica lo permiten).

Sin embargo, (en algunos hospitales no le dan al bebé en brazos a la madre hasta que se regresa a la habitación en planta. Una experiencia que, si no se había previsto o solicitado, puede dejar en la mamá una sensación de “inconclusión”.

– La experiencia por parte del bebé. Ver la luz en un quirófano es como despertarse de repente. El paso del templado y oscuro líquido amniótico al frío y a la luz quirúrgica se produce de forma brusca, y la adaptación a la vida extrauterina es más traumática con la cesárea, tanto que se ha comprobado que el nacimiento sin trabajo de parto expone a un riesgo de estrés respiratorio tres veces superior respecto a los bebés que nacen por parto vaginal (porque los pulmones se preparan para respirar al pasar por el canal del parto).

– La recuperación. La cesárea no provoca lesiones en el periné, cosa que sí puede suceder en un parto vaginal, pero comporta una cicatriz de 10-12 cm por encima del pubis, justo debajo de la línea del biquini.

Para extraer al niño, el ginecólogo procede cortando la piel; a continuación, las franjas musculares y, por último, el útero. Se trata de una intervención quirúrgica en toda regla, a la que le sigue lo que debe considerarse una convalecencia a todos los efectos. Durante varios días, la herida “tira” y duele, sobre todo, a la hora de agacharse y levantarse, además de la consiguiente pérdida de tono de los abdominales.

– La lactancia. Con la cesárea, a diferencia del parto vaginal, el recién nacido se suele confiar al papá, pues la mamá debe terminar la intervención y verá al niño al regresar a la habitación. Todavía se encuentra bajo el efecto de la anestesia espinal y de los demás fármacos (antibióticos, antiinflamatorios y analgésicos), tiene la vía en el brazo y la sonda para hacer pipí.

Además, no puede comer en varias horas y no disfruta del efecto beneficioso de las endorfinas naturales y del resto de hormonas activadas por la dilatación. Por lo tanto, no se trata de la mejor forma de iniciar la lactancia, pero es importante que tenga al bebé a su lado (rooming in) y que reciba ayuda por parte de la familia y de las matronas para ponerle al pecho lo antes posible.

¿Cuál es la mejor estación para dar a luz?

La naturaleza tiene sus propios tiempos y encargar un bebé no es un trámite que se pueda programar con la misma exactitud que sacar un turno para una visa, una cita con el médico de cabecera para el chequeo anual o las próximas vacaciones de verano.

A veces se demora más, a veces menos, y otras veces la noticia llega cuando no estaba en los planes. De manera que es muy difícil planear con exactitud la fecha para que el niño nazca en la estación que uno, a prior,i puede considerar ideal o mejor.

Se habla de “temporada ideal” o “linda época” para nacimiento, sobre todo pensando en los últimos meses del embarazo y los primeros meses del bebé.
Yo creo que todas las épocas del año tienen sus ventajas y desventajas.

Para muchos la mejor época es la primavera, por su clima benigno que no es demasiado caluroso para portar grandes panzas y es más apto para paseos con el pequeño recién nacido. Otras madres prefieren dar a luz durante el invierno, por el tiempo que tienen para recuperar la silueta antes del siguiente verano.

Hay otras madres para quienes lo mejor es que nazca en épocas similares a sus hermanos, así pueden usar la misma ropa.

Mi bebé nacerá, según las estimaciones, en noviembre. Aquí en Argentina eso es promediando la primavera, antes de que comience el verano y los calores de diciembre.

Las ventajas que puedo enumerar son:

No pasar por ninguna etapa del embarazo en pleno verano de manera que el calor extremo no agrava los síntomas y molestias del embarazo. Me enteré en marzo y el niño nace en noviembre.

El bebé va a nacer en un mes que se supone cálido, ideal para los primeros paseos.

El embarazo transcurrió entero durante el mismo año, lo que creo que lo hace sentir más corto.

Las desventajas:
La fecha es bastante cercana a fin de año, lo que supone una serie de reuniones familiares y eventos a los cuales tengo que ver como acomodarme con un niño recién nacido.

El verano está casi encima después del nacimiento, prácticamente no da tiempo a recomponer y recuperar la figura.

Los primeros meses del bebé van a ser en los meses de más calor, lo que puede generarle molestias adicionales y también nos va a dejar fuera de muchos planes al sol y al aire libre, con los que tanto disfruto.

Será lo que tenga que ser…Un hijo es bienvenido en cualquier momento del año, así se decida a nacer un 1° de enero cuando cueste encontrar hasta a los médicos, o en medio de una voraz tormenta de nieve.

¡Como en la panza de mamá! Nació sin romper la bolsa amniótica

Es viral el video de un bebé que nace con la bolsa amniótica intacta, como si aún estuviera en el útero materno.

“¡Rompió bolsa!”. Esa es la esperada frase que indica que la madre estaría lista para dar a luz a su bebé. Es un paso casi ineludible en el proceso del parto. Sin embargo, existen algunos casos en los que esto no ocurre. Si bien no suelen ser muy comunes, pasa en uno de cada 80.000 partos.

Un ejemplo se dio hace algunos días en Brasil, en el hospital Santa Casa de Misericórdia, en Barretos. Las increíbles imágenes del recién nacido dentro de su bolsa amniótica se hicieron viral luego de que una de las enfermeras grabara el espectacular momento en el que un bebé permanece, moviendo sus bracitos y piernitas, dentro del saco amniótico, como si aún se encontrara dentro de la panza de su mamá.

Muchas personas, al ver el vídeo, creen que al estar dentro del saco amniótico el bebé no puede respirar. Sin embargo, esto no pasa porque, así como ocurre dentro de la panza de mamá, después de nacer, el cordón umbilical sigue latiendo y, por lo tanto, el bebé sigue recibiendo oxígeno y nutrientes por este medio durante unos minutos más.

Sin embargo, el obstetra Oscar Guetmonovitch afirma que “mucho tiempo no pueden estar en la bolsa porque con el nacimiento se corta el cordón y entonces dejan de recibir oxígeno a través del mismo”.

¿Qué es el parto velado?
Se llama parto velado cuando el bebé nace con la bolsa amniótica íntegra o intacta, sin romper. El recién nacido queda rodeado de líquido amniótico, tal cual como estuvo en el útero de su mamá. Si bien es extremadamente raro, ocurre en uno de cada 80.000 partos.

“No se conocen los motivos por los que puede suceder este tipo de partos. Son extremadamente raros, sobre todo cuando el nacimiento es por vía vaginal, dado que el bebé hace fuerza para salir entonces es común que se rompa la bolsa. A eso se suma la propia presión natural de las contracciones durante el trabajo de parto. Si llega a suceder en parto natural es con bebés de bajo peso, o prematuros”, indica el especialista.

Otro motivo que hace que sea poco común este tipo de nacimiento es que, actualmente, existe una extrema medicalización de los partos que muchas veces deriva en la ruptura artificial y prematura de la membrana.

La bolsa amniótica es una fina membrana que contiene el líquido que rodea al feto en el vientre materno. Su función es protectora, no sólo está para amortiguar cualquier golpe externo sino también la presión que pueden ejercer los órganos de la madre sobre el bebé, evitando que el mismo se lastime.

Asimismo, favorecer el desarrollo musculoesquelético y hasta cumple la función de aislar al bebé impidiendo que le lleguen microorganismos y gérmenes que podrían provocarle una grave infección.